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El Tribunal Supremo haciendo de las suyas
A medio camino entre la sorpresa y la estupefacción leí la pasada semana este artículo de El País que relataba la absolución de una curandera que, en primera instancia, había sido condenada por estafar a una familia de un enfermo de cáncer terminal.
Me pidieron un artículo de opinión para el taller de digital y acepté la acertadísima sugerencia (gracias :*) de escribir sobre el tema. Está escrito demasiado rápido, así que como siempre os pido que no seáis crueles con las críticas, sólo constructivos.
Y UN PÁJARO
A juicio del Tribunal Supremo, “se considera que no existe estafa cuando el sujeto pasivo acude a médium, magos, poseedores de poderes ocultos, echadoras de cartas o de buenaventura o falsos adivinos, cuyas actividades no puedan considerarse como generadoras de un engaño socialmente admisible que origine o sean la base para una respuesta penal.
En estos casos se considera que el engaño es tan burdo e inadmisible que resulta inidóneo para erigirse en el fundamento de un delito de estafa".
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No está el país para mucho más, así que...
probemos con la poesía a ver si funciona.
Pablo Neruda escribió Walking Around en 1920. Quizá no es mi poema favorito de toda su obra, pero es el que necesito leer en días como hoy. También son altamente recomendables los que contiene el Libro de las Preguntas (y más en la edición ilustrada por Isidro Ferrer)
WALKING AROUND
Sucede que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
Navegando en un agua de origen y ceniza.
El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.
Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.
Sin Embargo sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío
No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tapias mojadas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.
No quiero para mí tantas desgracias.
No quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos
ateridos, muriéndome de pena.
Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.
Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.
Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.
Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran
lentas lágrimas sucias.
Pablo Neruda
VII Seminario de Solidaridad Política

Como cada año se organiza en la Facultad de Filosofía y Letras el Seminario de Solidaridad Política. Este año las conferencias se agrupan bajo un título de lo más sugerente "Las cosas como son. Entre el circo y el estertor" y tratarán temas como los mitos de la Unión Europea, los acontecimientos de Oaxaca o la actuación de Estados Unidos en Oriente Medio.
Como bien dicen sus organizadores, "es un proyecto construido desde abajo y a la izquierda". El año pasado tuve el placer de asistir y comprobar que las conferencias fueron todo un éxito, que la gente se sigue moviendo y que el debate en foros como este es "como debe ser", abierto, plural y con respeto entre todas las partes.
Intentaré ir a ver, como poco, a Carlos Taibo, y contaré aquí en cuanto pueda cómo va discurriendo el ciclo. De momento, os dejo con su cartel de esta VII edición.
C.
Al final del túnel

Es de sobras conocido que quien más sabe de libros en el micromundo de Blogia es el Pequeño Iconoclasta. Así pues, quienes como yo no hayáis leído El Túnel de Ernesto Sábato podéis mirar este post y ya, si os atrevéis, fiaros de lo que dice.
Yo sólo pretendo comentar la adaptación teatral de El Túnel que se representa estos días en el Teatro Principal de Zaragoza. Como casi siempre ocurre en este blog, y sabiendo además que la crítica (cinematográfica o teatral) no es uno de mis géneros periodísticos favoritos, haré lo que buenamente pueda. Y ya sabéis, como siempre: crítica constructiva, por favor
Héctor Alterio mueve masas. Cuando hace un par de años dio vida a Claudio, el público zaragozano le concedió una ovación larga, cálida, entregada. La ovación más impresionante de todas cuantas he visto en el Principal, y eso que dicen que Zaragoza no es plaza fácil.
"Yo, Claudio" llegaba a la ciudad avalada por la crítica y el público. El cartel de la función, en la que aparecía el protagonista sobre un fondo tan azul como sus ojos, levantó gran expectación, y hubo lleno en casi todas las sesiones. Estrenada en el Festival de Teatro Clásico de Mérida, "Yo, Claudio" tenía otra baza a su favor: la exitosa serie televisiva que se había adaptado del mismo texto de Robert Graves. Era, en definitiva, una función atractiva, con un texto más o menos conocido por el gran público y un cartel con un protagonista de primerísima fila.
Sin embargo, El túnel, no cuenta con ninguna de estas bazas a su favor. Aunque Alterio nunca decepciona, la obra no es tan conocida y el tema es muy complejo. El túnel narra cómo el pintor Juan Pablo Castel asesinó a su amante, María Iribarne, que contaba con el privilegio de ser la única mujer que comprendió su obra.
Dicen quienes han leído la novela que no se refleja en la adaptación teatral la dureza y la frialdad de los personajes ni en sus actitudes ni en sus parlamentos. Héctor Alterio, encarnando al pintor Castel, da vida de forma magistral a un individuo obsesivo, paranoico y hasta peligroso, que no soporta la idea de amar y ser amado, y que no hace más que justificar su deseo de soledad a través de infames teorías y sospechas sobre su amada. Quizá es ella uno de los grandes problemas de la obra. Rosa Manteiga, que da vida a María, se presenta como una muñequita caprichosa y persuasiva, no como una amante que día tras día ve minada su confianza y su relación. La actriz, sin embargo, no acaba de dar el salto interpretativo que, escena tras escena, le propone Alterio. Desacertada en el vestuario y en el registro, no consigue dar profundidad a su personaje.
Los otros personajes que, en teoría, ayudan al protagonista a contar la historia son Allende y Hunter, esposo y cuñado de María (a los que da vida Paco Casares, correcto en sus interpretaciones) y la criada y la prima de los señores Allende (a quienes Pilar Bayona también pone en escena con corrección). No sé hasta qué punto son necesarios esos secundarios, al menos tal y como se nos presentan. Dice el autor que intentó dar ciertos matices de comicidad a una obra que, en su mayor parte, es profundamente triste, y que, quizá, hubiera sido más correcto adaptar en forma de monólogo. Las escenas finales dan al espectador una idea de cómo hubiera sido El Túnel contado únicamente por el gran Alterio.
Pero quizá es una estrategia de mercado. Anoche, quienes asistieron a la función se reían en momentos de la obra verdaderamente dramáticos, empujados, imagino, por la locura que parece estupidez en las discusiones de la pareja. En definitiva, El Túnel, esa dura novela, se acaba convirtiendo en un drama que avanza a saltos, y que desilusiona ligeramente al espectador por su puesta en escena.
El texto, por otro lado, es profundamente conmovedor y da lugar a la reflexión. Un pequeño análisis a posteriori deja entrever la profunda soledad, incomunicación e incomprensión en la que vive Juan Pablo Castel y que es perfectamente extrapolable al individuo contemporáneo.
Claudio, el emperador que se creyó Dios, no era más que un viejecito chiflado al acabar la función. Pero Juan Pablo Castel puede ser, cualquier día, uno de nosotros, y a lo mejor eso también contribuyó a que el aplauso del público fuera mucho más frío anoche.
Quizá no lleguemos a matar -afortunadamente casi nadie lo hace- pero sí vivimos en un mundo solitario y cobarde que, de forma inexplicable, nos hace seguir luchando por sobrevivir. En palabras de Ernesto Sábato, "las desilusiones, la miseria humana, el fracaso, la deslealtad, todo eso es cierto, y sin embargo nada nos amedrenta, y seguimos luchando, después de todo y a pesar de todo. Como si estuviéramos sostenidos por una paradójica metafísica de la esperanza".
Hemeroteca
hemeroteca.
(Del gr. ἡμέρα, día, y -teca).
1. f. Biblioteca en que principalmente se guardan y sirven al público diarios y otras publicaciones periódicas.
Real Academia Española © Todos los derechos reservados
Pancarteros
“La política no es cosa de agitación, sino de ideas. No es cosa de pancartas, sino de proyectos”.“La oposición no se hace, ni mucho menos la alternativa, agarrándose a la primera pancarta que pasa por la calle”
“Se ha intentado sobrepasar al Gobierno no por las urnas sino por la presión de la calle”.
José María Aznar, año 2003
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"Su único proyecto es el aprovechamiento de las tragedias que se han producido en los últimos años en España, y eso les ha llevado a la pancarta. Eso es insuficiente para gobernar.¿A quién echarán las culpas de las tragedias que sucedan? Su gran problema es que no tienen proyecto, sólo se aprovechan de las tragedias ajenas.
Jaime Mayor Oreja, 11 de junio de 2004
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"En este país cualquier payaso es libre de enhebrarse a una pancarta y protestar por lo que quiera, pero 25 años después de la conquista de un régimen de respeto y tolerancia, es inadmisible que bandas de haraganes con alcohol en el aliento campen por sus respetos, haciendo la ronda y vociferando al modo de los sturmtruppers, entre insignias y banderas, para señalar con el estigma de «esquirol», y si es posible darle su merecido, a todo aquél que no se pliegue a sus designios."
Pedro J. Ramírez, 23 de junio de 2002
Que me lo quitan de las manos!!!!
Lectores y lectoras del blog:
Por si acaso alguno no me habéis oido hablar del programa ficticio que grabamos el pasado mes de enero en el Taller de Radio del máster, ahora ya no tenéis excusa para no oirlo (y poder disfrutar de carcajadas gratis, que somos novatos novatísimos y se nos nota un montón). Manu, el "copresentador" de Caleidoscopio que es todo talento ha conseguido colgarlo en su blog. Si os apetece, ya sabéis donde estamos.
Los componentes del equipo de redacción y locución de Caleidoscopio son:
Fernando de Meer
Guillermo Pemán
Jaime Oriz
José Vicente Herrero
Lorena Giménez
Manuel del Diego
y Cristina Pérez
Salud!

